El mundo no se está quedo; a la noche sigue el día: si el yo
quiero suena bien, el yo puedo suena mejor todavía. “
NIETZSCHE
En
América Latina, el poder es un cíclope. Tiene un solo ojo: ve lo que le
conviene, es ciego para todo lo demás. Contempla en éxtasis la globalización de
dinero, pero no puede ni ver la globalización de los derechos humano.
EDUARDO
GALIANO
BREVISIMA
DISCERTACION ACERCA DE LA EDUCACION A DISTANCIA O LAS NUEVAS TENDENCIAS DE LA
ANDRAGOGIA VIRTUAL
Por Aníbal
Eduardo Lossada Lossada
El fenómeno de la globalización ha
extendido su halo sobre todos los ámbitos de la vida cotidiana de las personas;
hasta hace poco se le veía como un fenómeno económico que incumbía solo a
grandes empresas y a la macroeconomía de los Estados. Actualmente la
globalización no sólo se refiere a los intercambios económicos internacionales,
sino que el individuo común es alcanzado por el fenómeno, hasta tal punto que encontramos, por ejemplo lo que
he considerado como un fenómeno mundial en materia de relaciones humanas
de reciente aparición, me refiero al denominado “Facebook” que si bien es
cierto parece trivial en su concepción, podríamos considerarlo como un avance
en las formas de organización social de los pueblos (visto desde la óptica de las relaciones
interpersonales entre los seres humanos) que propende a un acercamiento virtual pero realmente efectivo entre los
hombres y mujeres que habitamos esta “esfera azul”. Quizá, ya no podríamos hablar de que no se ha
avanzado ni un ápice en esa difícil tarea que comportan las formas de
organización social que hasta la fecha de hoy se veían con muy poco -por no decir ningún- tipo de avance en el
sentido de las relaciones humanas y comparándolo con los significativos avances
en las áreas de la cibernética, medicina, robótica, ingeniería,
electrónica y nanotecnología, por citar pocos ejemplos.
Los problemas de la sociedad, pueden considerarse en su etiología, como
problemas que tienen que ver con las relaciones humanas. Y digo humanas pues
somos así considerados desde una perspectiva biológica, y es que ese tipo de
relaciones de toda índole entres seres humanos es la causa y razón de la aparición
del Derecho, incluso de la profesión de docente y diría yo, que de cualquier profesión pues al
final de todo están esos entes que se
consideran sujetos de derechos y obligaciones, y allí radica, la razón de ser
de las normas, de las reglas, en cualquier ámbito y en cualquier actividad que
suponga una interacción entre todos y cada uno de los exponentes de la raza
humana y que como característica común nos ubica en el hecho de habitar este
planeta que hemos denominado Tierra con lo cual tendríamos como premisa
fundamental que debemos ser considerados como terráqueos o terrícolas, muy a
pesar de muchos, que ven diferencias desde la óptica del color de nuestras
pieles, de la raza, del lugar donde nos ha tocado nacer, o en razón de nuestras
creencias religiosas, pero si nos situamos desde una perspectiva totalmente
objetiva resultará, que todos somos seres con una psique y un soma idénticos en
su funcionalidad, que nos hace ver como iguales.
La palabra “hombre” proviene del latín “homo”, ser animado racional, y
abarca toda la especie humana sin distinción de género femenino o masculino. El
hombre es un ser gregario, que requiere relacionarse entre diferentes individuo
de su misma especie.
En la difícil labor que es
la labor educativa, en todos sus ámbitos, no puede ésta ser ajena a los cambios
y adelantos que comporta la globalización, los nuevos adelantos tecnológicos en
materia de comunicación, cuando los tiempos y las distancias se han acortado de
tal manera que ya hablamos de comunicación en tiempo real sea cual sean las
distancias entre los interlocutores. En consecuencia esos adelantos deben
convertir a la educación an algo mas accesible, menos difícil y a eso esta
llamado estas tecnologías de la educación a distancia (llegar a mas, en menos
tiempo y con mayores facilidades) concepto que se amplia desde la perspectiva
de que las fronteras son invenciones, creaciones del Hombre, pero que no
existen como tal, si entendemos que antes que ser venezolanos, ecuatorianos,
alemanes, chinos, australianos, colombianos,……. Somos, ante todo, ciudadanos
del mundo. Somos ante todo (concepción global) habitantes de esta “esfera azul”
y como quiera que la Humanidad ha avanzado increíblemente a lo largo de su
historia desde el “Homo erectus”, pasando por el “Homo faber” y el “Homo sapiens” y para la
continuación de ese “proceso evolutivo
habría que cumplir una tarea mancomunada tendiente a dispensar el saber y la
cultura para propender al desarrollo de los demás integrantes de la aldea
global. El desenvolvimiento del intelecto permite comprender sin compartir y,
aún así, aceptar otras conductas como socialmente válidas. Esta amplitud de
ideas lo coloca en situación de homo
pius, un individuo capaz de
tolerar, de entender y perdonar. Sin
embargo, sigue siendo difícil aceptar que todo hombre pueda alcanzar ese grado
de abstracción al punto de ver y verse desde otra dimensión —casi virtual—
donde la percepción de los actos cobre relevancia constructiva y deseche
sentimientos desvalorados como la venganza, el odio, la envidia, el egoísmo y
otros que hacen pequeños a sus cultores, ya que no es factible que de ellos
pudiera brotar el perdón en eterno presente”. (ALLER, 2000). Hasta que alcancemos la concepción del “Homo creator” que puede ser el estadio de
nuestra evolución que permita la conciencia universal en torno al sentido
antropocéntrico que deba tener toda actividad tendente a regular las conductas
del mismo Hombre y sobre todo universalmente concebida. “Esta concepción interior se está gestando desde su
esencia en el homo creator,
capaz de sintetizar la razón, el espíritu, el impulso, el instinto y la propia
antropología humana en la creación, la autocreación y la heterocreación como
componentes fundamentales de toda persona. Quitando todo lo que sobraba, Miguel
Ángel pudo descubrir la figura de David dentro de un bloque virgen de mármol”. (ALLER,
2000)
Ahora bien, esas relaciones vistas desde la
óptica que nos permitía una visión limitada,
antes de la globalización, cuyo fenómeno nos acercó con una velocidad
increíble a todos nuestros congéneres, no importando las distancias que nos
separaron durante siglos. Sin embargo, aunque hemos revolucionado la tecnología, no hemos
mejorado ni un ápice nuestra capacidad para organizar la sociedad humana. (Excepción del fenómeno del “Facebook” y de este nuevo paradigma de la
educación virtual). Estos defectos se
hacen más evidentes en nuestra época. El
incremento de la delincuencia es solamente un síntoma más de las deficiencias
en la organización de la sociedad humana -y consecuencia de carencias en
materia educativa, complemento yo- . El
crecimiento económico y los logros técnicos no han eliminado la delincuencia,
sino que la han fomentado. Una sociedad dominada por el egoísmo desenfrenado,
por la lucha por triunfar, aunque para ello haya que pisar a los demás, tiene
mucha delincuencia. El egoísmo y agresividad dominantes en esta
sociedad toma la forma de corrupción, delitos contra el medio ambiente, pero
también delitos de cualquier vecino: robos, hurtos, atracos y agresiones sexuales.
Mientras existe una extendida admiración por los técnicos que consiguen, por
ejemplo, lanzar una nave espacial o desarrollar un nuevo fármaco, muchos ven en
las ciencias sociales que se dedican a estudiar la mente humana y su
organización en una sociedad, como una asunto bastante más sencillo (….) . El
reto más grande a la civilización humana
no es la tecnología, sino la organización de la sociedad. La capacidad
cívica de la sociedad humana puede ser la clave de nuestra propia supervivencia.-
y eso se logra con educación para mas y con menos recursos, es decir una
educación virtual, expreso adicionalmente yo” (GARRIDO, 1999: 838-839)
Y consecuencia de
esas relaciones entre personas, por supuesto, que surgen conflictos humanos,
que en una u otro sentido, lesionan bienes jurídicos. Bienes jurídicos, que pueden ser tan importantes como la propia
afrenta violenta de un ser humano contra otro ser humano, vale decir entre individuos de la misma especie incluso de
manera sistematizada, o como parte de políticas de exterminio, o por razones de
raza, credo, religión o ciudadanía. Adicionalmente en razón de la aceleración,
generalización, amplitud que trae como consecuencia estas formas globales y
altamente avanzadas tecnológicamente de relación, traen consecuencialmente que
los conflictos de intereses (conflictos societarios) comporten nuevos matices,
formas consumativas, y en general rompen paradigmas en cuanto a las
posibilidades que se presentaban antes de la era de la Aldea Global. Vale la
pena mencionar el gran problema que significa el trafico internacional de
pornografía infantil o el manejo irregular de los mercados internacionales del
petróleo que han traído como consecuencia que para la fecha se haya llegado a
un precio de 120 US$/Barril. Empero, eso desde el punto de vista negativo, pues
desde un punto de vista positivo, la posibilidad que genera la educación
virtual puede ser contrapeso de ese manejo irregular de las bondades que nos
trae la globalización, las nuevas tecnologías de la información, etc.
Adicionalmente, a veces resulta en un contrasentido pretender el
acercamiento de los seres humanos en el contexto de la globalización (macro),
cuando ni siquiera en un aula de clases, incluso en el ámbito familiar
(micro), se pueda logra ese acercamiento
tan necesario que debe darse definitivamente entre todos los que somos
considerados seres humanos, terrícolas, terráqueos o como quiera llamársele
pues esos inventos que al igual que las normas son propios de nosotros mismos,
y me refiero a esa concepción parcelada, limitada, de entender que a pesar de
lo antes dicho insistamos en etiquetarnos de manera mas egoísta, ya no como
seres humanos, sino como venezolanos,
italianos, ecuatorianos, colombianos o chinos.
La globalización debe entenderse entonces como un elemento que deba
manejarse desde la perspectiva de los derechos humanos y la educación, para que
como consecuencia de una verdadera concientización con respecto a la idea de
que lo que somos todos, no desde
nuestra concepción como tales, sino como una consecuencia de la
educación en la cual nos ha tocado desarrollarnos dentro de lo heterogéneo de
la misma, que no es otra que esa concepción de seres humanos como portadores de
valores eternos.
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